Cuando nació el Team Arde, no fue una idea bonita: fue un sentir. Un deseo de que cada palabra que Dios habla encienda algo real dentro de nosotros.
Ustedes no son “seguidores”. Son mi familia: caminan conmigo, crecen conmigo y creen conmigo que el fuego de Dios todavía transforma.
Nuestro lema lo dice todo:
“Si hay una palabra… ¡que arda!”
Aquí comparto lo que Dios pone en mi corazón, y juntos buscamos que cada enseñanza y cada conversación provoque vida, propósito, convicción y pasión.
Si estás aquí, no es casualidad.
Este es un espacio construido con fe, verdad y fuego.
Bienvenido al Team Arde.

